Pointe shoes

Es sábado y te levantas a las diez. ¿Salir el viernes, vía órganos reproductores manifestando su inutilidad al no haberles dotado de esperma con el que desarrollar un feto? Es dramático, así me imagino al útero cada vez que tiene (oh, pobre) que andar dos o tres o cuatro o cinco días al mes retorciéndose y expandiéndose para soltar todo el alimento que debería haber ido encaminado a crear vida humana, mientras una tiene que tirarse dos días proclamando que no existe suficiente Ibuprofeno en el mundo para aguantar tal protesta. Las conversaciones cuerpo con cuerpo deben ser producto de la familiaridad, supongo. Al fin y al cabo, es un poco como cuando te miras los pies, ahí, elevados sobre el sofá. Nadie les hace ni puto caso. Al menos no reivindican sus derechos cada puto mes. Vivan los pies. Y las noches de viernes en casa viendo las pelis de Star Wars. La semana pasada dije basta y por fin me puse a ver el episodio I al III. Un coñazo soberano considerable, exceptuando quizá la III y la carrera de vainas del I. ¿Y que Anakin se pase al lado oscuro de aquella manera? Si dejas un momento de lado lo mal actor que es y te centras en cómo podían haber desarrollado mejor tal conversión, teniendo en cuenta que es El Momento Crucial, teniendo en cuenta la de chicha psicológica que tiene todo el argumento de la saga con las metáforas de la Fuerza con el bien y el mal, dejarse llevar por emociones VS no, etc, pues joder, tíos, no era tan difícil haberse currado esa parte un poco más. Hasta hacerla, no sé, ¿creíble?

Bueno, ahora estoy con las antiguas, que no recordaba ni quién coño era Han Solo. Y hablando raro, también. Vaya pasada de pelis.

Si te levantas un sábado a las diez y es otoño (me voy a mantener meteoróloga y marica hasta que me cambie de casa, lo veo: es mirar por la ventana y observar el desarrollo de las estaciones en función del estado de los árboles, coloriiiiiiiineeees) tienes que enchufar The Cure. Es uno de los pocos grupos de los que me gusta escuchar el típico Greatest Hits. Entre otras cosas, porque después viene el mismo disco en acústico.

La semana que viene dos amigos y yo tenemos una cita, y la semana siguiente otra. Después de esa segunda habremos formado algo que significa un punto de inflexión en mi vida y dios dirá qué coño pasa a partir de entonces. Tengo tanta ilusión como miedo. Ahí, a partes iguales luchando en mi cabeza, un poco como el clima inglés un dulce día de junio que no lo es.

Hace tiempo mi madre me dijo que lo vital en una relación era admirar a la otra persona, por lo que fuera. Que admirases algo que fuera más allá de lo que es naturalmente efímero a través de los años.

Shadows, de Warpaint, es maravillosa.

Me voy a hacer la compra.

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